Hace mucho tiempo que no escribo.
No había necesidad de plasmar en un papel todos los pensamientos que mi mente aguarda. Pero el día de hoy son tantos que están desbordando la orilla de mi razón, el canal que había logrado de raciocinio y equilibrio, de verdad me siento abrumada. Está sensación de ahogamiento, de desesperación, el dolor en el pecho, como si mi corazón quisiese parar, la siento hasta la última de las terminaciones nerviosas de mis dedos… Requiero hablar con alguien y no se cómo hacerlo, no sé cómo pedir ayuda, son tantas las cosas que quiero sentir y dejar de sentir. Hace un poco de tiempo estoy consiente de todos los traumas que tengo desde mi cuna, mi infancia, he intentado superarlos, cambiar las cosas, mi actitud, la visión de mi y del mundo, pero hay algo que aún no puedo safar de mis entrañas, el no poder externar todo lo que siento, mis molestias, los agrados, voy por la vida de manera automática, sobre saturando de emociones no gritadas, alegrías, enojos, todo.